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Reiki es una palabra de origen Japonés que al dividirla en dos partes se revelan muchos misterios.

“Rei” significa energía universal o energía de Dios. “Ki” significa fuerza vital o  aquella energía de naturaleza divina que da vida.

El “Ki” se ha llamado en otras culturas de diferentes maneras: orgón, prana, mana, luz divina, bioplasma y fuerza ódica. He llegado a preguntarme si esta fuerza no es otra cosa que “Amor”.

El canalizar y recibir esta energía nos lleva a vibrar en niveles energéticos muy altos, donde la armonía, la belleza y el contacto con el Ser Superior se facilita, llevando al individuo a reconocer su lugar en el plan divino y ayudándolo en la manifestación del mismo en el plano tridimensional. Nos ayuda a ir más allá del ego o de la personalidad, facilitando el contacto con dimensiones transpersonales de nuestro ser.

El Reiki es un sistema de sanación mediante la imposición de manos, las cuales se convierten en canales de transmisión de energía universal o Chi, provocando en el individuo una reequilibración energética en el plano físico, mental, emocional y espiritual, dependiendo del nivel de iniciación del practicante. Lo hermoso de este camino, es que nos pone frente a las leyes universales, especialmente la que nos demuestra que recibimos aquello, en concordancia a lo que estamos dispuestos a dar. El practicante de Reiki comienza un proceso de transformación personal, sanándose primero a sí mismo.

Múltiples estudios ya se han hecho en universidades y hospitales, los cuales demuestran sin lugar a dudas que la prácticas de Reiki tiene un gran impacto benéfico en los pacientes con cáncer, en pacientes que serán intervenidos quirúrgicamente, en aquellos con enfermedades emocionales, niños índigos, etc. Cabe aclarar que sus beneficios no se circunscriben al ámbito de la curación sino a todo en general.

La historia del Reiki es muy interesante. El Reiki fue redescubierto alrededor de 1870 por el doctor Mikao Usui, doctor y monje japonés, a quien por razones diversas se dio a la tarea de investigar el método de sanación que utilizo Jesús, Budda, y otros seres extraordinarios de la historia.

Estuvo durante 10 años visitando lugares sagrados, monasterios en India y el tibet, leyendo antiguas escrituras en sanscrito y comparando datos de diferentes religiones, respecto a los métodos de sanación de estos maestros. Finalmente, encontró un documento que hablaba de unos símbolos y procedimientos de hasta una antigüedad de 2500 A.C. Los cuales se decía, eran utilizados por Budda en sus curaciones; los mismos podían ser transmitidos de persona en persona. Decidió aislarse en meditación y ayuno en la montaña sagrada de Kuriyama durante 21 días, buscando que se le revelarán estos símbolos y procedimientos perdidos. En el día 21 percibió una esfera de luz, la cual al chocar con su tercer ojo se desvaneció, revelando en su mente los símbolos Reiki, así como la forma de utilizarlos para activar la energía universal en procesos de sanación.

El Reiki se extendió por todo Japón, comprendiendo en el proceso, que toda curación conlleva un cambio de actitud, un nuevo y más alto nivel de consciencia en el individuo, por lo cual enunció estos cinco principios que todo practicante de Reiki debe interiorizar:

 

“Solo por hoy no me preocupo”.

“Solo por hoy no me enojo”.

“Honró a mis padres, maestros y mayores”.

“Me gano la vida honradamente”.

“Demuestro gratitud a toda cosa viviente”.

 

El Reiki es una nueva forma de vida, un camino por el cual se da un proceso de transformación profundo en el individuo. Conforme se avanza de nivel comienza un nuevo ciclo, un nivel de percepción más profundo y un trabajo personal que se debe hacer. Existen 4 niveles iniciatorios los cuales no todos deciden incorporar por las exigencias mencionadas. Recibir una sesión de Reiki es fundamental para decidir si este maravilloso sistema será parte de su vida, dándole un cambio definitivo a la misma y un completo retorno a su salud.

En Espacio Místico te invitamos a descubrir el poder de estos símbolos sagrados. Descubre con nosotros como sanar tu cuerpo, mente y alma. Estamos seguros que el Reiki cambiará tu vida para siempre.

 

 

Isabel Fernández

Terapeua Holística  
Mater Karuna – Japonés.
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