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La vida es el camino hacia la realización del ser. El horizonte siempre se abre ante nosotros con propuestas de nuevas vías como alternativas de progreso. Nos empeñamos en perder el tiempo en acumular posesiones materiales olvidando lo espiritual, que no hará más que aumentar el peso sobre nuestras espaldas como una carga inútil. El ser humano camina sin rumbo, deambulando por la vida con la mirada pérdida y el espíritu sonámbulo. Las ideas no surgen y quedan estancadas creando inmadurez en las acciones. Como la inocencia de un niño que desconoce el peligro caminando en el borde del abismo, mientras que detrás del obelisco que se levanta frente de él, aguarda el caos devorador. Detrás de nuestra inconciencia está un lince mordiendo nuestra pierna, resultándonos molesto y considerándolo un obstáculo en nuestro avance, dejamos así de darnos cuenta que nos está advirtiendo del peligro. Como humanidad desconocemos el gran potencial que hay dentro de nosotros y no usamos las herramientas que tenemos al alcance para ayudarnos sino para destruirnos, allí es donde comprendemos que toda la humanidad esta fuera de sí.

Es solo cuando intentamos despertar a ese letargo mental, que podemos iniciar la gran aventura de vivir. Estar dispuestos a comenzar, a usar correctamente todos los instrumentos que tenemos a favor nuestro. La habilidad y la capacidad de emprender un viaje más organizado nos otorga mayor seguridad en cada paso. En ese momento la inocencia se supera, y al evolucionar la inactividad se transforma en dinamismo y se convierte en juventud. Es fácil caer en el engaño cuando la inexperiencia y la sabiduría están ausentes, siendo mas sencillo el uso de hábiles juegos de mano. El inicio de cualquier actividad estará siempre llena de magia, pero no será real ni autentica, sino tan solo simples juegos de prestidigitación.

La inocencia de cada ser está oculta a los demás, incluso ante nuestros propios ojos dejando lo más personal y propio escondido tras un velo. Solo cuando nos vestimos de espiritualidad y sensibilidad logramos hacer conexión con la fe y la gran filosofía oculta. Aún así debemos cubrirnos estos vestidos con el uso de la razón y los pensamientos profundos dirigidos a la búsqueda filosófica de lo divino, encaminados a las verdaderas ciencias. El equilibrio perfecto solo se logra cuando se complementan la fe y la ciencia, en ese punto de encuentro donde se cruza la búsqueda de lo divino y la búsqueda activa que genera la acción investigadora. Esta es la fe no ciega que solo podremos experimentar cuando se conquista la verdadera luz al descubrir la verdad de la existencia. La humanidad mientras esté dormida siempre estará sometida a una verdad nebulosa, parcial y relativa. El ser solo podrá acceder a los conocimientos superiores cuando haya cumplido los requisitos y superado las pruebas de la iniciación. Es un largo camino el que se debe recorrer si se quiere llegar a la luz de lo oculto, y será de gran importancia resolver el gran misterio de la vida: ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De donde venimos?, y sobre todo será necesario comprender las dualidades a las que estamos sometidos en este mundo: como los principios activos y pasivos, masculino y femenino, luz y oscuridad, comprendiendo que la única forma de entender la dualidad es complementando sus extremos.

El dominio de lo material y lo terrenal está proporcionalmente vinculado a la inteligencia del ser, pero nunca debe abandonar lo espiritual. El éxito se puede lograr solo con la intervención decidida del hombre en el mundo material del poder, guiada por deseos puros libres de ambición y de egoísmo. Cuando la pureza y el poder quedan ensamblados complementándose mutuamente, se logrará como resultado ser parte de la gran realeza espiritual.

Solo cuando hemos logrado captar la energía espiritual que viene del cielo, aspirando a dominar las esferas más altas del pensamiento humano, podremos pretender entender el microcosmo aprendiendo a reconocer la luz astral. La fuerza y el poder tienen sus bases en el plano espiritual en el que debemos apoyarnos para mantener nuestros logros. Al haber alcanzado esta etapa en el proceso evolutivo, se habrá progresado considerablemente, tomando en cuenta que el camino hacia su realización será lenta y gradual en cada etapa del desarrollo. Solo una vez logrado el dominio perfecto de nosotros mismos podremos pensar en el poder de controlar el medio ambiente, sublimando así también los 4 elementos y todas las fuerzas naturales. Cada uno de nosotros debemos dominar primero la mente,  ya que esta tiene un poder despótico sobre su cuerpo y su entorno. Logrado esto, estaremos protegidos y seremos invulnerable a los flujos básicos de la naturaleza, con un equilibrio perfecto entre la razón y la intuición

En este mundo el culto a las tradiciones, el conocimiento e interpretación de las leyes espirituales y la fe, son fuertes pilares que sostienen el proceso de espiritualización pero que deben permanecer aunadas al buen uso de las facultades de la razón. Las fuerzas inferiores y oscuras huyen de esto y respetan la dignidad humana que reside en el que ha iniciado la búsqueda de la luz. En este punto habremos logrado envestirnos de un poder superior que absorbe y depende de las energías sagradas.

Sin duda la energía sagrada mas poderosa en nuestro mundo es el amor y es la primera gran experiencia que vivimos después de la infancia. A lo largo de nuestras vidas somos capaces de amar varias veces. Vivimos varias historias de amor hasta poder comprender como lograr mantener el mágico equilibrio, no egoísta, y ejercer el amor altruista sin dobles intenciones. Debemos escoger el camino correcto, sabiendo que la vía hacia la iluminación es mediante el despertar y que este sendero estará lleno de dificultades que solo se conquistan con esfuerzos y renuncia ante el deseo. El riesgo de la elección, es que en esta gran prueba que supone decidir, asumimos las responsabilidades de nuestras propias decisiones. Los engaños de las apariencias y los peligros de la seducción son las señales de que el camino que vamos a elegir es el equivocado. En cambio, dar sin querer nada a cambio, ser indiferentes a las fuerzas del mal, ser poseídos por el amor y poseerlo sin retenerlo, es el verdadero sentido de estar enamorados.

Debemos mantener y expandir las energías de las fuerzas superiores, para estar en condiciones de utilizar las fuerzas creativas de la mente y así llegar al triunfo de nuestras metas. Si hemos podido tomar las  decisiones acertadas en este camino, seremos capaces de llevar las riendas que nos conducen hacia la victoria. Es mediante el movimiento al andar que se construye el camino. Después del amor, la segunda gran prueba de la vida es la guerra, donde la violencia y la inclinación hacia la batalla son la segunda pasión que debemos controlar. La acción que se ejecuta tendrá consecuencias visibles en el mundo material, pero si nos conducimos con sabiduría podremos encontrar el camino justo.

La Justicia abre la vía del alma sobre el plano anímico, con energías activas y pasivas que suben a la mente. El mundo material es el campo de acción donde debemos actuar con Justicia y sobre el cual debemos ejercer el control. Cada acción debe ser equilibrada por una atracción del contrario. El equilibrio perfecto se haya en la indiferencia: este mundo estático nos sume en una no-acción que provoca la salida del ciclo de las reencarnaciones, ya que se ha alcanzado la perfección espiritual. Somos libres de escoger el camino del bien o del mal. Si escogemos la purificación que elimina el mal, podremos compensar nuestras acciones negativas con otras de carácter positivo. La Justicia siempre debe estar atemperada por la misericordia para alcanzar un crecimiento espiritual.

Como prolongación de la Justicia el camino hacia la espiritualidad se logra  haciendo la búsqueda de la verdad dentro de nosotros y no hacia el exterior. El camino de la salvación es individual, donde debemos encontrar nuestra luz interior puesta frente a nosotros mismos para guiarnos e iluminarnos. Solo aquellos que han alcanzado ver su luz propia son capaces de tomar decisiones apoyándose en la Justicia y estará en posición de dominar completamente las fuerzas negativas. Hay dentro de nosotros un mundo que desconocemos totalmente, por un lado hay un infierno de fantasmas y por otro hay posibilidades que nos llevarán al conocimiento y a la felicidad interior. Es nuestra labor descubrir esos mundos, diferenciarlos y discernirlos. La gran prueba es donde el corazón esta sometido a la razón en la soledad, para descubrir las verdades en una audiencia interior. Es entonces cuando habremos logrado el contacto con nuestra chispa divina, alcanzando este nivel de conciencia superior es cuando desarrollaremos muy bien el desapego, el silencio y el amor universal.

Hay una asombrosa rapidez con la que se puede cambiar la condición humana, en el océano caótico de la vida terrenal en el que cada quien vive según su suerte. El que hoy esta vivo mañana muere, el que hoy vive su fortuna mañana cae en la ruina, quien hoy esta alegre cae mañana en situaciones de desgracia. Continuamente todo cambia. En la acción de la búsqueda que emprendemos en nuestras vidas estamos sometidos al destino y la ley del karma, por esta razón es tan importante la prudencia como virtud en todas nuestras decisiones.

La Fuerza la posee quien tiene la voluntad y el dominio de las fuerzas negativas del mundo material como: la pasión, los instintos, la ambición, los vicios y la negatividad. Sabiendo controlar y dominar estas fuerzas podremos con gran inteligencia corregir las energías desviadas y usarlas para el bien. Los instintos no deben matarse sino sublimarse. Habiendo comprendido este misterio de la vida se logra la transformación, la renovación del verdadero yo. Gracias a la fortaleza espiritual podremos superar todos los obstáculos.

La vida estará siempre llena de grandes pruebas que hay que superar, y fuertes sacrificios que tendremos que asumir para poder avanzar en nuestro camino. Adoptar una actitud desinteresada y altruista dirigida siempre ayudar al prójimo, demuestran un gran crecimiento espiritual. Muchas veces esos sacrificios y pruebas nos conducen a situaciones incomodas o dolorosas, pero son superadas cuando se apela al amor verdadero mediante la renuncia.

La prueba mas difícil que hay que afrontar es la muerte, que es tan aleatoria como la suerte, dejando a todos los seres humanos en la misma condición frente a la vida. Somos seres mortales en un mundo material. Pero existe otro tipo de muerte que podemos experimentar estando vivos, al someternos a un intenso y fuerte proceso de transformación y purificación espiritual. No hablamos de una muerte física sino de una muerte psíquica, la cual resulta muy dolorosa porque estamos mentalmente conscientes del proceso que una vez que comienza no habrá manera de frenarlo. La vida y la renovación siempre se abren camino. No somos solo un cuerpo, porque el cuerpo físico muere mas no muere el cuerpo del alma. El resultado de los sacrificios voluntarios es la muerte y la vida nueva es el objetivo. Debemos morir para renacer, debemos renunciar para construir algo mejor. La muerte simboliza un gran cambio para un nuevo nacimiento.

Es así como la acción nos hace trascender y pasaremos a ser capaces de asimilar el conocimiento superior al servicio de los demás. En este proceso de transmutación logramos que las energías vitales obtengan un equilibrio mágico. Aquellos que podamos absorber el conocimiento que viene de lo alto y las vibraciones etéreas haciendo uso de la conciencia, la actividad y la razón, colocando todo esto al servicio del prójimo, podremos sin duda obrar milagros sin desgaste alguno. Seremos capaces de sanar y restablecer el equilibrio de la vida usando los dones que provienen de lo alto ya que se otorgan a cambio de nada. Esta es la medicina de los grandes sabios y la magia de los verdaderos taumaturgos. Es lo que llamamos “Alquimia Celestial” que solo la sabremos aplicar cuando comprendamos que como es arriba es abajo, y viceversa.

Es decir, como es en el macrocosmo es de igual forma en el microcosmo. El hombre tiene un cuerpo físico en un mundo material para tener la oportunidad de purificarse, elevarse y ascender al macrocosmo en su cuerpo espiritual. La incapacidad de evolucionar y el deterioro espiritual lo atan al mundo de la materia y le impiden avanzar en su proceso de desarrollo gracias a sus bajos instintos y el fuego de sus pasiones. Cada vicio al que nuestro cuerpo físico es sometido, solo nos ata a este mundo y sus calamidades. Las energías negativas creadas por sentimientos oscuros y turbios, se mueven en la oscuridad. Mientras nosotros tengamos un mal comportamiento estas energías del bajo astral se alimentan y crece el mal. La envidia, la lujuria, la avaricia, la soberbia, la ira, la pereza y la gula, son los pecados que van dando forma a la verdadera magia negra que nos impide crecer. Solo dominando los vicios y controlando las pasiones de este mundo material, podremos ascender y volver a formar parte del mundo espiritual al cual pertenecemos. Es gracias a la oscuridad, las tinieblas y las sombras, es que  podemos reconocer en la dirección antagónica en la que viene la luz. Los seres amenazadores, negativos y terribles nacen en estas tinieblas para acechar y perseguir a los que no han despertado.

Cuando ocurre una gran acción purificadora la energía etérea se expande y se genera un golpe de liberación. Las religiones del mundo buscan alejar al hombre del pecado y encaminarlo al bien para evitar así su propia destrucción física y espiritual. El autocontrol psicofísico es indispensable para la espiritualización del alma humana. Nuestra mente tiene un poder despótico sobre el cuerpo, si no queremos caer y tener que volver a comenzar tenemos que ser dueños y no esclavos de lo material. Nuestro cuerpo físico es el templo de nuestro cuerpo espiritual, es por ello que debemos cuidarlo y respetarlo asimilando que es la casa de Dios. Debemos llevar un ritmo de vida sano, con disciplina y autocontrol, queriendo y amando nuestro cuerpo sin divinizarlo. Es primero mediante el autorrespeto y el autoestima, que podremos demostrar luego respeto y amor a los demás.

La evolución del cuerpo es el aspecto positivo del mundo material y su comunicación con la belleza, la luz y el bien, para lograr estar en sintonía con la vida. Mediante el amor hacia la naturaleza y la comunicación que hacemos con ella nuestra parte física, psíquica y anímica se complementan, y podemos elevar nuestros pensamientos hacia el bien y el amor. De la misma forma que debemos respetar nuestros cuerpos, es indispensable respetar el equilibrio de la naturaleza ya que es la gran dispensadora de energía vital. En el mismo sentido que no alteremos el orden en la tierra, el cielo cuidará de nosotros. No cabe duda de que cada uno de nosotros tenemos una estrella que marca nuestro destino escrito en el universo, mientras vamos de la mano con nuestro ángel custodio. Los astros y los planetas poseen alma y espíritu al igual que el ser humano, y es mediante los sueños que el hombre puede viajar astralmente y conectarse con el universo. Las influencias astrales nos serán favorables si el bien, la belleza y el amor son conquistados por la sabiduría, y los regalos del cosmos nos serán entregados por las manos de la madre naturaleza.

Pero no siempre el Universo conspira a favor nuestro, el camino hacia el progreso suele ser peligroso, lleno de trampas y engaños. No podremos recorrer este sendero sin pasar por muchas pruebas, haciendo renuncias y sacrificios incontables. Nuestra mente juega un rol muy importante porque esta repleta de contenidos arrepentidos de nuestro pasado, de lo que no queremos saber o recordar y todo aquello que no puede emerger a la conciencia siendo arrastrado a lo mas profundo de la psiquis humana. Es recomendable ser valientes cuando el miedo se apodere de la mente y de todo lo que atente contra la legitimidad de los valores espirituales. Las metas no pueden ser alcanzadas sin la luz de la verdad, por lo que habrá que estar atentos de todo aquello que distorsiona y falsea lo evidente. No se puede perder el equilibrio psicofísico, ni el control sobre el cuerpo, porque los verdaderos peligros están encerrados en la propia mente: la exaltación, el delirio, las alucinaciones, la paranoia, las depresiones y la neurosis. Es preciso recordar siempre al pasar por esto, que después la oscuridad mas intensa llegará la luz.

Solo estando en la penumbra nos sentimos atraídos a la idea de buscar la luz verdadera y de revelar las cosas tal como son. Podremos distinguir lo verdadero de lo falso y encaminarnos de forma mas clara hacia la meta. A este punto seremos capaces de eliminar los dualismos y encontrar la sagrada comunión entre la mente y el espíritu, dando origen a lo que se conoce como el alma humana. La razón y los sentimientos se unen en un solo cuerpo por el amor, dejándonos inmersos en un circulo de virtudes. El aura estará limpia y llena de energía vital, desarrollándose cada vez mas. El amor, la felicidad interior y la alegría de vivir que proyectamos a los demás, serán energías que al transmitirlas regresarán a nosotros en forma de abundancia y prosperidad. La manifestación del esplendor divino se reflejará en todas las cosas. El fuego interior debe arder con calma y sin excesos, no se  apaga nunca, es la luz espiritual verdadera y el auténtico logro de la inteligencia y el discernimiento.

Luego de superar todas las pruebas del camino y haber logrado ver la luz podremos pasar a un mundo superior. Estaremos despiertos al momento que suenen las trompetas del Juicio Final si estamos vestidos de pureza, espiritualidad y un conocimiento filosofal logrando la plenitud del alma. Después de despertar seremos capaces de poseer un cuerpo nuevo que podrá leer el pensamiento de otros, con el don de curar enfermedades con su mente y con la imposición de sus manos. Viviremos fuera del tiempo y del espacio siendo capaz de trasladarnos espiritualmente en ellos. Seremos indiferentes a las pasiones del mundo. Estaremos compenetrados con las fuerzas superiores y los espíritus celestes. Cuando despertemos no habrá necesidad de fe porque seremos hombres de un conocimiento elevado y tendremos ojos nuevos.

Al llegar al final de este camino hacia el despertar de la conciencia nos hemos convertido en amos del mundo, porque conseguimos no depender de el, ni necesitarlo. El triunfo del hombre sobre la materia y su total posesión de ella, viviendo libremente entre el macrocosmo y el microcosmo. Al llegar a este punto final seremos maestros pero dejaremos que cada quien siga su camino sin interferir, a pesar de que todo se mueve a su voluntad, pero a la vez su voluntad es un “no deseo”. Habiendo alcanzado la meta, el reconocimiento y el éxito no dará marcha atrás.

Iniciemos juntos este camino hacia el despertar de la conciencia…

Seamos grandes!
Mariana Soto.

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